"Ne me quitte pas", escuchaste y escribiste el 4 de febrero . Te puso de “ese” humor y te hizo pensar en estas cosas. -¡Maldito Jacques Brell! - dijiste. Y ni siquiera sabías qué quiere decir la letra. Pero la habías vuelto a sentir, la habías vuelto a escuchar, no con el oído. Yo la he buscado hoy. Frenética. Lánguidamente. Como aquellos violines de otoño de Paul Verlâin. Ne me quitte pas...Jaques Brell la hizo en 1.959, sin saber que nosotros la escucharíamos . Que al escucharla, recordaríamos. Y que al recordar, nos seguiría afectando. Afectando. Afectos. Profundos afectos.Hoy, este nueve de marzo de dos mil ocho, veo la letra, escuchaste a Brell. Escúchalo. Escúchame a mí. ¡ecout moi!Ne me quitte pas Il faut oublier Tout peut s'oublier Qui s'enfuit déjà Oublier le temps Des malentendus Et le temps perdu A savoir comment Oublier ces heures Qui tuaient parfois A coups de pourquoi Le coeur du bonheur. Ne me quitte pas Ne me quitte pas Ne me quitte pas Ne me quitte pas Moi je t'offrirai Des perles de pluie Venues de pays Où il ne pleut pas Je creuserais la terre Jusqu'après ma mort Pour couvrir ton corps D'or et de lumière Je ferai un domaine Où l'amour sera roi Où l'amour sera loi Où tu seras ma reine Las palabras en castellano, lo sé, lo sabrás, suenan distinto: No me dejes, es necesario olvidar el tiempo de los malentendidos Y el tiempo perdido. Cómo olvidar estas horas, quiénes mataban a golpes de porqué el corazón de la felicidad No me dejes No me dejes No me dejes No me dejes Yo te ofreceré perlas de lluvia llegadas del país donde no llueve…
¡Maldito Jaques Brell, sí ! Por hacernos renacer "los lánguidos violines de otoño", por hacer que nos vuelvan a volar, las mariposas en el estómago. Pero Jaques ha hecho posible que te encontrara. Le ha dado contenido y significado a esa lágrimas lloradas a solas, cuando tampoco yo sabía qué significaban, salvo no me dejes, no me abandones, mal traducidas del francés de la secundaria . Inevitablemente, mi estómago se empequeñecía y brotaban las lágrimas brotaban. Mis hijas Lucía y Alejandra, sí sabían, el porqué lloraba. Y en algún lugar del mundo alguien sentía, a través de Brell, lo mismo que yo sentía cuando nuestros oídos lo escuchaban desde lugares distintos. Pero vos y yo lo escuchábamos.Vos y yo lo sentíamos. Como hoy, de nuevo lo sentimos . Hace dos años, en un documental acerca de la canciones francesas en el mundo, había aparecido Brell, el mismo que ahora me canta de fondo con subtítulos en español en “you tube”, mientras te escribo. El llora. Creo que sus lágrimas son puras. Mis hijas, aquella vez no dijeron nada acerca del porqué de mis propias lágrimas. Sabían que eran profundas. Les dije, mirándolas a los ojos, no sé porqué, pero siempre esta canción me evoca lo mismo… Paula o Alejandra, apretaron mi mano, y me dijeron ya va a llegar, papá. Esa Nahira que vos has soñado, ya llegará. Dos años después, vos, hace escaso un mes, hace tanto, “hace una vida”, la volvés a poner en mi memoria, sintiendo lo que has sentido, haciéndome recordar lo que sentía, volviendo a recordar lo que se siente al sentir con el corazón entero, no solamente el oído, sino con todo el cuerpo, con toda el alma.
Tuve, en una escuela de frontera donde aprendí a ser alumno, antes que maestro, escrito esto que me parece es de Rainer María Rilke: “Quien llora en algún lugar del mundo, llora sobre mi hombro”. Y aquí estás vos, y ahora yo, unidos por un momento a través de esa poesía, de esas lágrimas, de ese profundo sentimiento que siempre despierta Brell, pero menos Aznavour y Moustaki y Nina Simone y Edith Piaf y Gilbert Becaud. Las estoy descargando a todas desde Internet para reproducirlas mientras te escribo.
Me detendré un momento a encender un cigarrillo, un cigarrillo cualquiera. Importará el cigarrillo, el humo que se enroscará a través de los dedos, hacia la pantalla, y recordaré la vez que vos estabas escribiendo una madrugada, a las cuatro de la mañana, cuando yo, esa misma madrugada, estaba escribiendo también, una poesía, un pensamiento, una languidez de búsqueda, un perfume de mujer, un suspiro junto a la almohada. Tenía también un cigarrillo en la boca y el alma en el humo, sin saber que vos estabas ahí, cerca y sin saber, pero yo también creyendo que había alguien esperando por mí. ¿Esperando por mí? ¿Escribiéndome a mí?. ¿Fumando como yo, y con la misma intranquilidad de mariposas en el estómago?. Sí. ¡Sí! No puedo demostrarlo, tampoco quiero demostrarlo. Es simplemente así. Las casualidades no existen. Sin embargo, tu cita de Brell, la he descubierto recién hoy. Eso es cierto. Ahí me decidí a escribirte. Ahí me he decidido imprescindiblemente a decirte en voz alta lo que pienso. Lo que siento. . No hay tiempo de espera. No puede haber demoras en decir lo que se siente. El amor pasa velozmente a nuestro lado y hay que capturarlo, hacerle señas, ponerle un disco pare, mas no detenerlo, sino subirse a él, suavemente o a la carrera, pero subirse sin dudar. Subirse. Estoy intentando “saltar hacia el cielo”. Estoy navegando en el mar sin pensar si tengo o no la balsa de totora cobijándome.Pero no es un salto hacia el vacío. No. Es un arriba, adelante, alma, cuerpo, manos brazos, dedos extendidos, mirada concentrada, ojos abierto, buscando tu salto y tus circunstancias , trayendo mis piernas y mis contextos.¿Qué cosas, qué actitudes, qué palabras, qué amigos, qué circunstancias nos llevan a encontrarnos? ¿Habernos encontrado, por ahora solamente en un blog? ¿Nos seguiremos encontrando? Desearía que fuese bajo las sombras frescas de La Alameda en el Verano…
La mirada larga de tus ojos en el blog, en esa fotografía con aires de principios de S XX. Esas fotos en sepia, donde siempre se miraba a la cámara. Tu mirada aquí, allí en tu página, no va hacia la cámara, va hacia la distancia, hacia al horizonte… Por esa mirada larga, decidí entrar por primera vez a tu página. Decidí preguntar. Decidí escribirte, aprendiendo sobre la marcha cómo se hacía, ¡ah, maldición, mi inexperiencia con los blogs!, y estos dedos que se traban y el programa que no obedece… ! Pero debía hacerlo, debía hacerlo. El impulso ya irrefrenable, sin embargo se hacía cauto: “tántas veces me mataron, tantas resucité, a mi propio entierro fui, sólo y cantando….” ( hoy lunes 2 de febrero de 2.009, casi un año después, 363 días 8.712 horas, 522.720 minutos exactamente a la hora 10:08 está sonando en la FM de la UNCUYO. Y justo estoy aquí en éste párrafo en esa parte de la canción. Ah!!! Pero cómo entender estos misterios atemporales sin tu presencia en este largo año Han pasado tantas cosas. Hoy es el genocida aniquilamiento palestino el genocidio por el hambre de los Más Poderosos países reunidos en Davos, y ayer la muerte de dos mujeres en Irak, y yo sigo buscándote aunque me sigan doliendo los millones de muertos que ya han muerto en el mundo, y los uno o dos que cada día hoy en 2.009, aquí a la vuelta de la casa de cada uno siguen muriendo en manos asesinas de estúpidos delincuentes inconcientes de su soberbia. Malditos delincuentes que asesinan por un par de zapatillas. Malditos. Mil veces malditos apagadores de vida. De una o de millones. Malditos por uno, malditos mil millones de veces
He escrito tantas veces acerca de horizontes y miradas cuando te buscaba…. He sentido tantas veces que me estabas mirando, que me estabas buscando. Pero sólo hasta Brell y tu “Al cielo por asalto”, comprendí totalmente. No, totalmente no. Aun restarán muchas palabras por decirse, muchas miradas que encontrarse. ¿Durante cuánto tiempo? No lo sé. Mais, pour ojourduí, ne me quitte pas. Aún debo mirarte frente a frente, aún debo encontrar tu mirada de frente. Encontrarte. Reencontrarte. Recuperar el habla y epitelios. Aun deben sentirse nuestras manos y dedos, aún deben encontrarse nuestros ojos y miradas. Mais, ne me quitte pas. Salto y viajo a otras coincidencias, a otras causalidades. En mí, El Corto Maltés y los dibujos del Maestro Pratt, en aquella historieta, todavía en blanco y negro, y en vos esa atmosphere del “Mi primer amor...por aquel “que como tú, Corto, saben vivir, se encuentran a gusto incluso en el infierno..." Me sorprendió encontrar al Corto ahí, en tu página , ese día. Ahora no. Ahora vuelvo intensamente a recordar que tampoco fue casualidad que el Maestro se mudara a Bs As, y que trabajara en la mítica Misterix y que junto con Osterheld hiciera Sgto Kirk, Ticonderoga y Ernie Pike para volver a Italia a empezar al Corto, ese “pirata romántico y, a su manera, encantadoramente caballeroso” que ahora, en casi color, alumbra y destella con su eterno cigarrito entre los labios, y su simple gorra de marinero a bordo. También descubrí la cita de “ Yo no me acerqué al anarquismo….( ) me acerqué por la calidad moral de los obreros a quienes había conocido y tratado. Citás a Santillán, y mi recuerdo salta a otra historieta, donde se pronuncia "El dogma destruye a los pueblos, el ideal moral los une”, del José Ingenieros tomada como contraseña de los revolucionarios que en esa historieta, en esa ficción…
Malditas historietas, malditos revolucionarios, malditos cantantes que terminan de pasar uno atrás de otro cantando Ne me quitte pas. Volveré a escucharlos, o tal vez pondré a Miguel Abuelo, con Buen día, dia. No lo sé, ya veré. Beberé mientras tanto un poco de vino, apenas un modesto borgoña sin identificar. Volveré a otro cigarrillo. Y pensaré qué hacer, si Brell o Abuelo, maldito Brell, maldito cigarrillo , maldito vino que se anuda a las preguntas, y cubren los recuerdos. Dos cigarrillos, dos veces Ne me quitte pas. Este es su momento.
El buen día día, vendrá mañana o más tarde, aunque ya no sea de día. Releo tus Evas del miércoles 13 de febrero, tu sentir al monstruo maravilloso que es la mujer, en el más mágico de los sentidos. Te contesté allí algo, y no por impulso, o sí, qué se yo, pero debía contestarle a tus ocho deseos antes de morir. También yo, desde hace unos meses, venía sintiendo el impulso de hacer algo que me conformase y completara, así es que en tu rebeldía de no querer morirte, también coincido. ¿Cómo es posible que escribas y sientas desde tu femineidad profunda, tan parecido a mí?. Parecido pero distinto. En vos esas pocas palabras y está todo dicho. En mí esta larga declaración de coincidencias... ¿serás Nahira?.
Nahira. Sueño. Ficción. Realidad. Flavia. Nahira significa dulce. Nahira es un sueño. Flavia es real , pero igualmente dulce. O más aún, porque es real. Sé que no existen concidencias absolutas, realidades precisas, y tangibles, los pies en la tierra. Si así fuese, no podría ser utópica y mágica esta carta que hoy te escribo. La que vos has escrito en la seguridad que alguien te leería. Un alguien no anónimo. Un alguien real. ¿Es que acaso estabas buscando sin saber?. ¿Es que acaso sabías, sin buscar y esperabas ser encontrada? El cielo por asalto. Contundente. Utópico. Mágico. Y en pocas palabras, todo dicho Esta carta que te escribo sería, de ser racionalmente precisa, torpemente pensada. Y las coincidencias de existir, analizadas con el cerebro opacando al corazón. Coincidimos, aunque , felizmente sepamos necesario cosas sutilmente volátiles, etéreamente necesarias para las todavía individualidades que nos habitan.
Por eso vos querés pasar una noche entera dentro del círculo de piedras de Stonehenge. Una noche de Luna plena. Y yo un día entero en Machu Pichu, para ver salir al Sol. ¿Serás vos la Luna en Stonehenge? ¿ Seré yo el Sol en Machhu Pichu? ¿Será porque de antiguos soles y lunas, hemos llegado hasta aquí, solo para encontrarnos?. Y no volvernos a perder. En esta utopía creo. Luna y Sol. Sol y Luna. Porque hemos sido dioses. Antiguos dioses. O elegidos humanos por los dioses más humanos. Pero parte del Sol y de la Luna. Parte de la arena y parte de las estrellas. Del mismo fuego venimos. El mismo fuego nos hará reencontrarnos.
Ne me quitte pas, ahora que te he encontrado. Ahora que me has encontrado.Querés que todas las noches te lean un cuento. O te inventen una historia. Y yo amo leer cuentos y escribir cuentos, y que me escuchen contar cuentos. Pero también que me lean cuentos, con vos deberá ser que sea, bien de noche a mi costado, bien de día recostada la espalda contra un árbol en el Parque, bien de tarde en ese viejo sillón de tela gastada. Te sigo escribiendo, resaltando, cortando, pegando, en este texto que se empecina en no quedar como yo quiero que quede. Siguiendo las entradas en los post de los blogs, nuestros diarios separados seguían encontrándose, como si Paco Ibañez y Rafael Alberti hubieran escrito para vos y para mi estas palabras para Julia: “Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja con un aullido interminable, interminable... Te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola.. La vida es bella ya verás, como a pesar de los pesares.... Un hombre solo, una mujer, así tomados de uno en uno, son como polvo, no son nada, no son nada... Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí, pensando en ti, pensando en ti, como ahora pienso...”
Seguían nuestros diarios encontrándose, como se deberán encontrar nuestras miradas y seguir acortándose nuestras distancias. Desde tu casa estabas escribiendo el domingo 17 que terminabas ese día cansada, que ya estaban todos durmiendo, y el cielo no se decidía entre llover o no, y te buscaste un ratito para vos. Era la 01.20 de la madrugada del lunes. Yo, desde aquí, desde este mismo lugar donde ahora te escribo, había escrito en mi primer página de blog, que “impetuosa, el agua te corre por el cuerpo” apenas unos momentos antes que las palabras para Julia se repitieran desde la PC. Y apenas cuatro días más tarde que "en este mundo desaparece una lengua cada quince días, en dos generaciones se habrán perdido 4.000 formas de decir amor y casi al mismo tiempo", casi, ya lo sé, no es absoluta la coincidencia, pero el tiempo y el espacio son tan relativos... escribía palabras nombrando las tantas maneras de sentir el amor con la amada. Y ya es 25 y posteaste “Run , baby run”, y yo adoro, la película "Run, Lola, Run. Para el 28 había rezado por el alma de tu nonna, pero ensayado tucos a’lla tramontina. El sábado 1 de marzo a las 4 de la madrugada, estabas tan adentro de vos misma que nadie reclamaba tus silencios. Que si vos eras efusiva...¿en qué pasillo de los que tenías adentro te habías quedado?. A mí me acababan de romper en pedazos chiquititos mi alegría, la de todos los días, la que me hacía contestar al “cómo andás,che?" con un contundente ¡DE PUTA MADRE! Y, caracol como soy cuando siendo efusivo me patean en la cara, y sin nada más que dos o tres cigarrillos para meditar, me encontré sonriendo de nuevo, pero reclamando a tu silencio. Y otra vez coincidiendo. En este preciso lugar del mundo alguien más se había mutado en silencio, y sin su natural expansión a la sonrisa, como yo.
Otra vez para dentro y hacia afuera, otra vez imaginando tu Maipú, deseando te imaginaras mi Cuarta Este. Los cigarrillos se agotaron en una hora. Me fui a maldormir. Seguia intranquilo. Pero una intranquilidad que se acrecentaba en la seguridad que parecería develado el misterio planetario de la coincidencia. No absoluta, no pero, tan utópicamente coincidente.
Hoy, esta mañana, hace apenas unas horas, todas las que he empleado para tratar de escribir y resumir en estas tantas palabras que me salen, ¿cuándo aprenderé a decirlo con tus simples palabras, esas pocas palabras que vos has escrito anunciando que estás dispuesta y decidida a “Tomar al cielo por Asalto: " No sé si tiene que ver la edad, tuya o mía.No sé si lo que escribo esta ciento por ciento inspirado en tus palabras.Pero lo deseo estar en tu " casa ordenada, frecuentada por amigos, por los que me acompañaron siempre. Mi cuerpo formado, no por el gimnasio, sino por el deseo. Mi cabeza limpia, no de problemas, sí de malos pensamientos y de miedos. Salir todos los días a buscar mi sustento, que me cueste, que me duela, que lo sufra, sólo para así disfrutar más de lo que pongo en mi mesa, y desear que los que se sientan en ella lo valoren igual que yo. Llenarme de música, de esa que me acompañe y me haga sentir menos sola. Me encantaría mi casa hecha de adobe, con patio de tierra y un laurel robusto, y un duraznero, que me envíen su perfume cuando mis ventanas estén abiertas en las noches de verano. Y las ventanas, con rejas moriscas, llenas, repletas de malvones, porque no en vano me apellido Torres González. Y defender lo mío con uñas y dientes, y llorar si sufro, y reírme a carcajadas si soy feliz, no importa si son menos las veces que río que las que lloro.
Tener un compañero, un amante, un amigo. De una buena vez por todas. Cebarle mates en el desayuno, y enviarlo al trabajo, y desear todos los días que vuelva a mi casa, a mi cama, a mi vida. Abrazarlo muy fuerte si está cansado, cantarle muy despacio una canción sólo para consolarlo. Y no importa si no hacemos el amor todas las noches, que dormirnos abrazados puede ser igual de placentero. Que me recuerden no por lo que escribo, sino por lo que me vieron ser. Que mi alma se llene, que no tenga más huecos. Y no llorar más cada vez que posteo. Y no desear imposibles, como no morirme, o entender la biblia, o Spinetta o Cortázar. Tener más hijos, más. Y parirlos con la misma felicidad que parí los que tengo, y con el mismo dolor, que eso no significa dolor literalmente. Y mandarlos al mundo llenos de esperanza, que nunca les falte, y que sonrían siempre. Y que de una... buenísima vez me merezca el nombre de Pachaniña”
Madre niña, niña tierra, tierra madre, mujer y eva :
Todo eso que escribiste, absolutamente todo, está escrito para mí, está escrito para mí. No puede estar escrito para nadie más. Aunque quizás, quizás si, tenemos tantos gemelos astrales en el mundo. Pero si hubo alguien más, no lo sé. Y vos sabrás que desde hoy, desde hace unos días, estabas escribiendo para mí y yo debía estar ahí para leerte y saberte. Salvo por la maternidad, que ha ensanchado lunas en tu cintura, y que deseás volver a sentirlas, y que sólo podré compartirla desde afuera, pero estando cerca de tu vientre, al lado, atrás, adelante, tus palabras han sido escritas para mí. Siento intensamente cada una de ellas.
Necesariamente recuerdo otras más de tantas coincidencia: en mi casa materna, en San Rafael, hubo un laurel, robusto, enorme.
Y deseas ahora como siempre yo he deseado tener un piso de tierra donde caminarlo con los pies desnudos.
Deseaba ese piso de tierra, y ese árbol frutal cuando tuvimos con quien fuera mi esposaamadaamantesoñada la casa propia. Pero la nueva casa no tenía al menos un poco de tierra para tener un frutal, ni espacio para laurel. Luego ella quedó en esa casa, y yo en una prestada al que sobre las baldosas de rojo españolado, para compensarme, he cultivado entretejiendo una parra de jazmines blancos. Allí soñé que "ella" entraría un día. Alguien entró, pero tampoco se quedó bajo esos azahares para amar y ser amada.
(Hoy, un año después, una nueva Nahira entró en el invierno pasado, se emborrachó de jazmines durante la primavera, se desmayó de temor durante el inicio del verano, y una vez más para mi cumpleaños sólo me quedó su palabra de despedida Aishiteru, Cosaimas)
La casa de mi infancia en San Rafaeltenía un duraznero pequeño, que dio los más sabrosos duraznos blancos, esos que al comerlos chorreaban sus frescos jugos por la boca . ¿Un duraznero que dé esos duraznos, es el que pedís?. Y el laurel...¿ será “ el que volaba pajáros” del Damián Sanches y Canturía? Envidio el cómo has podido decir tanto, con tan pocas palabras. Envidio, pero no sufro. He aquí una sutil diferencia, pero diferencia que no es diferencia, solo diferentes modos de escribir esos mismos sentimiento El tiempo pasa, y temo no llegar a tiempo antes que me visités. Dejo de escribir y edito el primer borrador. Tres horas depués, ya, a las 11 y 20 de la noche, por última vez , entro de nuevo corrigiendo una coma, añadiendo una palabra, ¡más palabras!, apenas ordenando el todo para que quede claro, a pesar de mi arrebato, que no es tal, sino el apresuramiento de querer volcar, una y otra vez, estos pensamientos. Ne me quitte pàs. No otra vez. Otra vez no
Debo terminar de escribir esta carta, recordando las palabras con las que empecé El Geografías del Fuego, antes, mucho antes, mi búsqueda de vos: “Hace un tiempo tuve un sueño. Soñé una mujer de ojos claros, manos cálidas y mirada indeterminada hacia el encuentro en una incendiaria geografía . Ella me dejó el nombre, Nahira, encendido junto con el fuego” . Y luego el primer poema de ese mismo libro aún no editado, porque algun día será escrito sobre papel, pero antes será creado sobre la extensa piel de los deseos: “Nada es casual en este universo en expansión ni nosotros somos una casualidad en este continuo encuentro. Debíamos reencontrarnos vos y yo. Yo y vos, allá o acá. La laguna y el desierto. Vos con tu antigua cintura de lunas redondeadas. La nostalgia de soles incendiando geografías. Tus brazos como alas sosteniendo las alturas y tus pechos como pájaros andando por los aires. Yo, como siempre he sido. Impreciso y sediento cauce desecado por los vientos.Apenas un solitario ramaje de algarrobo, una cierta arena vacía en Altos Limpios, un tanto cóndor en tu nido y otro poco viento de tus ríos”
Pero debo terminar por hoy, por este día, por esta tarde que se ha empenumbrado antes de lo necesario. Pero habrá sol después. Porque habrá sol. Hará sol, “aunque afuera esté nublado.” Y modificaré para vos los estúpidos pronósticos del tiempo que vaticinan, humedad del tanto por ciento, parcial nublado a cubierto, chaparrones muy frecuentes . Te espero, para encontrarnos. Siempre te he esperado. Recién ahora nos estamos encontrando. Pero, ahora que te he encontrado… que me has encontrado, por favor, ne me quitte pas. Ne me quitte pas. Ne me quitte, pas
Has escrito para mí y debo ser yo quien sea tu compañero, tu amante, tu amigo. De una buena vez por todas, seré yo al que le podrás "cebar mates en el desayuno, y enviarlo al trabajo, y desear todos los días que vuelva a tu casa, a tu cama, a tu vida.
Seré yo quien construya la necesidad que me tengas para "abrazarme muy fuerte si estoy cansado, al que lo abracés muy fuerte aunque no llegue cansado, el que te abrazará tan fuerte que casi te quitará la respiración por el simple placer de sentirte abrazada, y sentirme abrazado, aunque no estemos cansados, y cuando estemos cansados igual, si lo que importará será tener brazos y los abrazos. Por eso hoy, enseguida, mañana de nuevo, ne me quittes pas. Ne me quitte pas. Hoy, mañana, enseguida, pasa tan pronto el tiempo cuando no estoy contigo, quiero empezar a escucharte cantarme muy despacio una canción sólo para consolarme. Necesito ser consolado. Necesito esa voz que me consuele.
Carajos!!! , mundo!!!!!, tu voz está hecha para mí!!!!!. NE ME QUITTE PAS Y no importará si no hacemos el amor todas las noches, que dormirnos abrazados puede ser igual de placentero. Porque así siento al abrazar, así he deseado al abrazar, así siento que me abrazarás, y así sentirás mi abrazo al abrazarte.Lo que resta, lo que reste, será la suma de lo que hagamos de aquí en adelante.
Ne me quitte pas. Ne me quitte pas. Ne me quitte pas, ahora que te he vuelto a encontrar. No dejés que pasen otros trescientos sesenta y tres días y sus miles de horas y sus centenares de miles de minutos. No hay tanto tiempo. No queda tanto tiempo
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lunes, 2 de febrero de 2009
lunes, 12 de enero de 2009
despedida de Aishiteru Cosaimas
vidriera en destrucción, sepa disculpar las molestias
(en algún momento de este tiempo que acaba de pasar, vos sabrás distinguir la temerosa realidad que me impusiste, de la ficción poética con que me recubro para soportarlo. Aunque las heridas de alma no sanan nunca, es necesario sanarse y seguir viviendo. Quién sabe, tal vez haya un mañana, y los pronósticos de tiempo anuncien que habrá sol)
En la hora material de los relojes, puede que sea martes trece de enero, alguna hora en particular y los minutos que marcan sexagesimales el trascurso de un tiempo material.
Vos dormirás todavía, en tu casa, allá en el este. ¿Estarás durmiendo todavía?
Asomado a mi patio donde todavía se animan algunos jazmines blancos, yo estaré esperando que salga el sol. Sé que esto sí sucederá. Lo saludaré con mis dos manos levantadas y entibiado por el fuego ahora antiguo de nuestras geografías, te escribiré esto que te estoy escribiendo, porque he descubierto lo que vos estarás sabiendo enseguida, cuando enseguida te despiertes. Que me estoy despidiendo anticipadamente.
Y que es de sorpresa, aunque nunca será de espaldas.
He creído posible resumir con mis palabras en esta página ahora te escribo, estas escasas semanas, duplicadas por las tantas pocas horas que llevábamos juntos. Desde aquel primer viaje hasta la escuela en que nos descubrimos el fuego, hasta esta distancia del hoy, redescubierta por vos, al saber que cuando me besabas, el otro amor que tenés te circundaba el horizonte, limitándote la cintura.
Por aquel dejaré de perseguirte entre los sueños, el sueño de gaviotas libres que nosotros, al fin, tuvimos por un día, una semana, una cantidad de momentos que no quiero cuantificar.
He querido despedirme con el aire, porque vos ya elegiste, me parece, caminar con tus pies sobre la tierra. Eso es, naturalmente lo normal para quien dudaba tener alas en vez de brazos, y creía no poder volar, como los pájaros.
No me quejo. Jamás podría en modo alguno quejarme por tu forma de ser.
Se balancea y equilibra con todo lo que quisiste compartirme.
Te digo pues, sinceramente, que no se quién fue más valiente a la hora de encontrarse con el otro. Esto es tontamente indefinido a pesar de lo perenne, a pesar de las certezas.
Nosotros, creo yo, las únicas que tuvimos las hemos vivido tan intensamente.
¡Y eso habrá importado !.
Por eso he pensado nuevamente en escribirte, aunque esta vez sea para el no-más, para el despedirnos, y detener por este día, el vuelo de pájaros encendidos que alguna vez tuvimos entre los dos.
Desandando la realidad, retorno a los misteriosos caminos que todavía no están escritos, para devolverte la libertad que nunca perdiste, y te escribo un poco más, nada más que para mantenerte de este modo, por unas pocas horas, en este absurdo correo electrónico, que, lo sé muy bien tanto te preocupa.
Te confieso que había creído posible mantenerme en vos todavía un poco más de ese más que hace unos días te decía, aunque más no fuera, aunque más no sea que nada fuese sino en el extremo de estas pocas palabras, para que con ellas pudieran viajar los principios de mis dedos, e imaginados por el aire, otro poco de mis besos.
Te doy las últimas gracias por leerme, como otras veces te di las gracias por los tiempos que me diste desde el antiguo Teotihuacán, al verde de Urubamba, la melancólica Lisboa portuguesa, o en las calles invisibles de la Cuarta Este ¿Te acordás?, cuando me decías tus “te quiero” susurrando, para que nadie más que yo los escuchara, temerosa de palabras y vecinos, de cercanías y contextos, aunque luego vinieran tus arrepentimientos por haberlas pronunciado.
Por si algún día nos volviéramos a encontrar, y tu mirada volviera a decirme lo que alguna vez me dijo cuando a vos te andaban mariposas por el vientre y a mí los cóndores revoloteando por el pecho... Por si volviera a haber, después de ayer, otro día más entre nosotros, ese día te bastará, ya lo habrás imaginado, que me dijeras, que simplemente sonrieras un ¡hey, Sanches!
Así nomás, sin nada más.
Al escucharte, yo sabré que habrás vuelto, que de nuevo estarás despertándome de mis sueños intranquilos, para decirme breve y totalmente, aquí estoy, he vuelto.
Por este día no me iré jamás de tu costado.
Sucederá entonces, se habrá vuelto a encender nuestra geografía, volverán los recuerdos en alas de los pájaros, y el amor y los fuegos, las maderas y el deseo.
Y eso importará.
Y nada más.
te quiero mucho, mucho, o en el lenguaje que vos me dibujaste con caligrafía redondeada de maestra, aishiteru, cosaimas, cosaimas.
(en algún momento de este tiempo que acaba de pasar, vos sabrás distinguir la temerosa realidad que me impusiste, de la ficción poética con que me recubro para soportarlo. Aunque las heridas de alma no sanan nunca, es necesario sanarse y seguir viviendo. Quién sabe, tal vez haya un mañana, y los pronósticos de tiempo anuncien que habrá sol)
En la hora material de los relojes, puede que sea martes trece de enero, alguna hora en particular y los minutos que marcan sexagesimales el trascurso de un tiempo material.
Vos dormirás todavía, en tu casa, allá en el este. ¿Estarás durmiendo todavía?
Asomado a mi patio donde todavía se animan algunos jazmines blancos, yo estaré esperando que salga el sol. Sé que esto sí sucederá. Lo saludaré con mis dos manos levantadas y entibiado por el fuego ahora antiguo de nuestras geografías, te escribiré esto que te estoy escribiendo, porque he descubierto lo que vos estarás sabiendo enseguida, cuando enseguida te despiertes. Que me estoy despidiendo anticipadamente.
Y que es de sorpresa, aunque nunca será de espaldas.
He creído posible resumir con mis palabras en esta página ahora te escribo, estas escasas semanas, duplicadas por las tantas pocas horas que llevábamos juntos. Desde aquel primer viaje hasta la escuela en que nos descubrimos el fuego, hasta esta distancia del hoy, redescubierta por vos, al saber que cuando me besabas, el otro amor que tenés te circundaba el horizonte, limitándote la cintura.
Por aquel dejaré de perseguirte entre los sueños, el sueño de gaviotas libres que nosotros, al fin, tuvimos por un día, una semana, una cantidad de momentos que no quiero cuantificar.
He querido despedirme con el aire, porque vos ya elegiste, me parece, caminar con tus pies sobre la tierra. Eso es, naturalmente lo normal para quien dudaba tener alas en vez de brazos, y creía no poder volar, como los pájaros.
No me quejo. Jamás podría en modo alguno quejarme por tu forma de ser.
Se balancea y equilibra con todo lo que quisiste compartirme.
Te digo pues, sinceramente, que no se quién fue más valiente a la hora de encontrarse con el otro. Esto es tontamente indefinido a pesar de lo perenne, a pesar de las certezas.
Nosotros, creo yo, las únicas que tuvimos las hemos vivido tan intensamente.
¡Y eso habrá importado !.
Por eso he pensado nuevamente en escribirte, aunque esta vez sea para el no-más, para el despedirnos, y detener por este día, el vuelo de pájaros encendidos que alguna vez tuvimos entre los dos.
Desandando la realidad, retorno a los misteriosos caminos que todavía no están escritos, para devolverte la libertad que nunca perdiste, y te escribo un poco más, nada más que para mantenerte de este modo, por unas pocas horas, en este absurdo correo electrónico, que, lo sé muy bien tanto te preocupa.
Te confieso que había creído posible mantenerme en vos todavía un poco más de ese más que hace unos días te decía, aunque más no fuera, aunque más no sea que nada fuese sino en el extremo de estas pocas palabras, para que con ellas pudieran viajar los principios de mis dedos, e imaginados por el aire, otro poco de mis besos.
Te doy las últimas gracias por leerme, como otras veces te di las gracias por los tiempos que me diste desde el antiguo Teotihuacán, al verde de Urubamba, la melancólica Lisboa portuguesa, o en las calles invisibles de la Cuarta Este ¿Te acordás?, cuando me decías tus “te quiero” susurrando, para que nadie más que yo los escuchara, temerosa de palabras y vecinos, de cercanías y contextos, aunque luego vinieran tus arrepentimientos por haberlas pronunciado.
Por si algún día nos volviéramos a encontrar, y tu mirada volviera a decirme lo que alguna vez me dijo cuando a vos te andaban mariposas por el vientre y a mí los cóndores revoloteando por el pecho... Por si volviera a haber, después de ayer, otro día más entre nosotros, ese día te bastará, ya lo habrás imaginado, que me dijeras, que simplemente sonrieras un ¡hey, Sanches!
Así nomás, sin nada más.
Al escucharte, yo sabré que habrás vuelto, que de nuevo estarás despertándome de mis sueños intranquilos, para decirme breve y totalmente, aquí estoy, he vuelto.
Por este día no me iré jamás de tu costado.
Sucederá entonces, se habrá vuelto a encender nuestra geografía, volverán los recuerdos en alas de los pájaros, y el amor y los fuegos, las maderas y el deseo.
Y eso importará.
Y nada más.
te quiero mucho, mucho, o en el lenguaje que vos me dibujaste con caligrafía redondeada de maestra, aishiteru, cosaimas, cosaimas.
sábado, 10 de enero de 2009
INAITZIN
Meridional
Brillan en mi patio de roja baldosa españolada
en el hemiciclo entretejido de azahares blancos
los reflejos matinales de un fuerte sol de octubre.
- ¡Aquí la vida!- te digo en presuntuosa bienvenida
Te sorprende y preocupa semejante declaración.
Sufriendos longitudes de horizonte, te asalta
meridional equidistancia de temores.
Así temblando llegarás al mediodía,
uno más de los urbanos cotidianos
cuando estas dudas te suceden.
Geográficamente frontal a tus ojos,
el sol de mi pecho te seguirá la espalda
quemándote intensamente la mirada.
Por la lenta y extenuante media tarde tendrán
dos distancias las distancias de tus pasos.
Apresurada de vecinos, entrarás, sigilosa,
por el largo pasillo que antecede a los jazmines.
Te veré entrar con tu jean adolescente
la camisa blanca anudada a la cintura
¿ Estarás suspirando por amarme?
¿Querrás besarme debajo de las parras?
Pero, no. No, que no, dirás retrocediendo.
Que no venías a buscarme, solo a traerme
noticias de tus miedos, negándome los labios,
conteniendo tu deseo de besarme.
Con el tiempo que pasaba sin estar pasando
a la exacta medianoche de la noche siguiente,
una más de estas noches de octubre
en que los temores te seguían abrumando
fugando de mi abrazo escapaste de mis besos,
buscabas refugio en la alta montaña de Uspallata.
Allá, en esas alturas, antes del amanecer
entre el sol y la penumbra, caíste,
irremediablemente meridional y fatigada
con tu corazón sobre la espalda.
Brillan en mi patio de roja baldosa españolada
en el hemiciclo entretejido de azahares blancos
los reflejos matinales de un fuerte sol de octubre.
- ¡Aquí la vida!- te digo en presuntuosa bienvenida
Te sorprende y preocupa semejante declaración.
Sufriendos longitudes de horizonte, te asalta
meridional equidistancia de temores.
Así temblando llegarás al mediodía,
uno más de los urbanos cotidianos
cuando estas dudas te suceden.
Geográficamente frontal a tus ojos,
el sol de mi pecho te seguirá la espalda
quemándote intensamente la mirada.
Por la lenta y extenuante media tarde tendrán
dos distancias las distancias de tus pasos.
Apresurada de vecinos, entrarás, sigilosa,
por el largo pasillo que antecede a los jazmines.
Te veré entrar con tu jean adolescente
la camisa blanca anudada a la cintura
¿ Estarás suspirando por amarme?
¿Querrás besarme debajo de las parras?
Pero, no. No, que no, dirás retrocediendo.
Que no venías a buscarme, solo a traerme
noticias de tus miedos, negándome los labios,
conteniendo tu deseo de besarme.
Con el tiempo que pasaba sin estar pasando
a la exacta medianoche de la noche siguiente,
una más de estas noches de octubre
en que los temores te seguían abrumando
fugando de mi abrazo escapaste de mis besos,
buscabas refugio en la alta montaña de Uspallata.
Allá, en esas alturas, antes del amanecer
entre el sol y la penumbra, caíste,
irremediablemente meridional y fatigada
con tu corazón sobre la espalda.
jueves, 1 de enero de 2009
Dedicado a Lorena Jazmín Wolfman-Chavez, que nada mariposas por el cielo
Arena, fuego, aire o mar
De antillas verdes procedíamos insulares
aunque hoy estemos poblados de desiertos.
Siendo un poco arena y otro tanto río
en lagunas de los huarpes
hemos vuelto aquí para encontrarnos.
En la punta de los dedos nos veníamos trayendo
desde aquellos viejos tiempos que te cuento.
Desde aquel lejano entonces
una parte molecular de los antiguos cuerpos
alguna vez fue parte de nosotros y nosotros
parte hermana de las tierras y del aire
maíces y lagunas, del agua y de los fuegos.
Así como te digo fue que fuimos lunas
amarillos soles, verdes jarillales
delgados junquillos
pequeños granos de tierra
invisibles moléculas de agua...
En cualquiera de los reinos que estuvimos
siempre unidos fuimos esperando uno por el otro.
Vos y yo, mineral o vegetal, pero siempre juntos
hasta que ahora ya de humanos nuestros cuerpos...
¡Ah, pero ya de humanos nuestros cuerpos...!
Mis brazos recuerdan que te cercaron la cadera
casualmente azteca por Tenochtitlan
o simplemente lagunera,
por Llankanelo y Huanacache
Pero juntos.
Siempre juntos
arena y fuego,
aire o mar
como siempre, allá o acá,
habrán estado, estuvieron siempre
los lazos de mis dedos
anudando sobre tu cuerpo
estas geografías y deseos.
( extractado de Geografías del Fuego en Huanacache)
De antillas verdes procedíamos insulares
aunque hoy estemos poblados de desiertos.
Siendo un poco arena y otro tanto río
en lagunas de los huarpes
hemos vuelto aquí para encontrarnos.
En la punta de los dedos nos veníamos trayendo
desde aquellos viejos tiempos que te cuento.
Desde aquel lejano entonces
una parte molecular de los antiguos cuerpos
alguna vez fue parte de nosotros y nosotros
parte hermana de las tierras y del aire
maíces y lagunas, del agua y de los fuegos.
Así como te digo fue que fuimos lunas
amarillos soles, verdes jarillales
delgados junquillos
pequeños granos de tierra
invisibles moléculas de agua...
En cualquiera de los reinos que estuvimos
siempre unidos fuimos esperando uno por el otro.
Vos y yo, mineral o vegetal, pero siempre juntos
hasta que ahora ya de humanos nuestros cuerpos...
¡Ah, pero ya de humanos nuestros cuerpos...!
Mis brazos recuerdan que te cercaron la cadera
casualmente azteca por Tenochtitlan
o simplemente lagunera,
por Llankanelo y Huanacache
Pero juntos.
Siempre juntos
arena y fuego,
aire o mar
como siempre, allá o acá,
habrán estado, estuvieron siempre
los lazos de mis dedos
anudando sobre tu cuerpo
estas geografías y deseos.
( extractado de Geografías del Fuego en Huanacache)
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Aishiteru Cosaimas


http://"atardecer en el mar" copiado de: 2.bp.blogspot.comporqué de tu silencio
me pregunto
porqué las bocas ya no tienen pájaros
quisiera saber
una ala es triste y mustia quietud, dos
son sentimiento y vuelo
quisiera saber el porqué
de tu silencio
¿Será que ya no sueñan las montañas?
¿Que la piedras han roto el arcoiris?
Porqué no sonríes, por qué no
tu risa
si ya reías conmigo
porqué de tus piernas quietas
me pregunto
si ya el aire
Hay un mañana pero hoy no está
quietud de sal estéril la de la luna sin su mar
solo tu mirada está ausente
y sin embargo esperosin embargo creo
sin embargo pienso
Sigo pensando en los pájaros
La mirada vertical se ha erguido
y canta
un libro que cayó en mis manos
alguien apresurado dirá
es casualidad
Soñando que sueño sueñosmurmuro
no es cierto
no
es
ciertolos pájaros existen
Vos también
y yo vuelo
y yo vuelvo
y yo nadaIntranquilo
insomnesigo queriendo dibujar el arcoiris
aunque es tarde entre las tardesaunque la luna sol
jueguen escondidas
y ella oculte su mirada
preocupada
y él la persiga con su risadesprejuiciada
y ella finja no verlas naranjas y las risas
y él le encienda la mañana de dulces sábanasy ella
lo apague finalmente
en el mar
Y sin embargo creo
y sin embargo espero
y sin embargo sueño
que llegue el mar
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Datos personales
- eltramonta
- Maestro por equivocación, jubilado de la docencia pero no de los aprendizajes, escribidor de textos y poesías, escapador cuando puedo de las alienaciones del System, prisionero de los afectos, esclavo de la honestidad, temeroso usuario de la palabra, contestatario cuando puedo y a veces quiero, especialmente vinófilo de los Rojos de Perdriel, salvo cuando "el agua brota pura y cristalina de la madre tierra", vividor consuetudinario y con suertes extraordinarias. Creo que todavía estoy vivo.En la primavera del 2.010 se me murió la poesía junto con unos cuantos pedacitos de corazón. Pero he vuelto, "cantando al sol como las cigarras", a sobrevivirme.
Así como soy